Este fin de semana han echado Robot Dreams en el auditorio La Colina, de Sabiñánigo. Nosotros fuimos a verla el domingo.
Se trata de una película basada en la novela gráfica de Sara Varón, estrenada en el Festival de Cannes, bajo la dirección de Pablo Berger, cineasta español (Bilbao 1963).
No hay diálogos, únicamente con música de Alfonso de Vilallonga.
El protagonista de esta película de animación, DOG, es un perro solitario que compra un robot para que le haga compañía. Pronto conectan y crean un fuerte afecto, pero un incidente les separa por largo tiempo en el que ambos sueñan rencontrarse.
Como las buenas películas infantiles, Robot Dreams esconde lecciones difíciles, que enganchan rápidamente con el público adulto.
Esta película está nominada al Premio Goya y a los Óscars a la mejor película de animación.
“Me gusta pensar que es una película abierta, que no excluye a ningún tipo de espectador, sino que invita. La puede ver un niño, sus padres, un cinéfilo gafapasta o dos jubiladas que van todas las semanas al cine. Habla de temas universales como es la soledad, la amistad, la pérdida y cómo superas esa pérdida”, resume Pablo Berger.
Cuando Berger imaginó su adaptación tuvo claro que quería conectarla con su Nueva York, e incluso lanzarla en el tiempo un poco más atrás, a mediados de los años 80, dado que vivió ahí en la década de los años 90.
«Las amistades y las relaciones son fundamentales, pero también muy frágiles, reflexiona. Hay que cuidarlas, mimarlas y no dar por sentado que son para siempre»
